AÑOS
Debería escribir.
Y volar. Y soñar menos.
Y alcanzarlo y lanzarme a su abrazo.
Debería aprender.
Y dejar de escribir.
Y empezar a vivir.
Debería bailar.
Sonreír a su lado, caminar a su encuentro.
No debería dudar, y avanzar.
Actuar y no pensar.
No sirven las palabras.
Nunca más.
O hasta más allá.
Cinco minutos.
Entre mis piernas.
Entre la niebla.
Y un beso pobre.
La carne y un corazón maltrecho.
Una ilusión desechada.